julio diciembre 2017
Vol. 1, No. 2
ISSN 2602-8247
http://retosdelacienciaec.com
mcrevistas@gmail.com
A LAS CIENCIAS SOCIALES SE LES MODIFICÓ EL
OBJETO DE ESTUDIO
THE SUBJECT OF STUDY OF SOCIAL SCIENCES HAS
BEEN MODIFIED
William Ojeda
1
Recibido: 2017-02-18 / Revisado: 2017-03-28 / Aceptado: 2017-05-07 / Publicado: 2017-07-01
RESUMEN
En el siguiente artículo se explora el escenario desafiante que atañe a las
Ciencias Sociales como a casi ningún otro campo del conocimiento, frente al
fenómeno envolvente y harto abarcante de la globalización, que genera nuevas
realidades a escala planetaria en las interrelaciones de los seres humanos. En
tal sentido se revisan algunos de los esfuerzos que se hacen en el ámbito
académico en procura de nuevos conceptos, categorías y razonamientos que
sean más eficientes para aprehender, procesar y explicar la dinámica de cambio
que marca a la actualidad. Se menciona la paradoja de un proceso de flujo y
contraflujo que ha encendido un debate de plena vigencia. Se revisa la
complejidad de parte de los eventos que se suceden en una escena
transformadora, que es de suyo singular por cuanto ocurre como nunca antes
con especial énfasis, y gracias a la innovación tecnológica, en la más humana
de las acciones humanas: la comunicación. Se recomienda la revisión de la
tradición intelectual en el ámbito que nos ocupa, acomo avanzar en el curso
de la resignificación de categorías, conceptos y modelos teóricos, a fin de poder
calibrar con solvencia la dinámica característica de una irrupción de realidad en
pleno apogeo.
Palabras clave: ciencias sociales, globalización, complejidad, objeto de estudio,
nueva realidad.
ABSTRACT
This article explores the challenging scenario that concerns social sciences
like no other field of knowledge in relation to the involving and wide phenomenon
of globalization, which generates new realities on a world scale in humans’
interrelations. Hence, some efforts that are made in the academic field are
1
Doctor en estudios del Desarrollo, Centro de estudios del Desarrollo (CENDES), Universidad Central de Venezuela;
Consultor Independiente. Venezuela. E-mail: williamojeda2026@gmail.com)
Forma sugerida de citar: Ojeda, W. (2017). A las Ciencias Sociales se les modificó el objeto de
estudio. Retos de la Ciencia, 1(2), pp. 98-107.
William Ojeda
A las Ciencias Sociales se les modificó el objeto de estudio
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examined in the pursuit of new concepts, categories and reasonings to make
them more efficient to apprehend, process and explain the changing dynamics,
very common nowadays. The paradox of flow and counterflow process, which
has started a current debate, is referred in this article. The complexity of the
events that occur in a transforming scenario, that is peculiar because it happens
as never before with special emphasis, and due to the technological innovation,
in the most human of human actions: communication, is also examined. It is
recommended a review of intellectual tradition in this matter, as well as a progress
during the course of resignification of categories, concepts and theoretical
models, in order to efficiently assess the characteristic dynamic of a reality
irruption at its peak.
Key words: social sciences, globalization, complexity, subject of study, new
reality.
INTRODUCCIÓN
En el tránsito del siglo XXI que atravesamos, la humanidad vive tal vez el
proceso de cambios y transformaciones más abarcador en el menor lapso de
tiempo jamás experimentado. Si bien el descubrimiento del fuego, la invención
de la rueda y la agricultura, por solo mencionar algunos de los eventos
significativos, representaron saltos transcendentales en la evolución de la vida
humana, estos hallazgos y avances conllevaron centurias en el transcurrir
histórico, porque implicaron siglos de evolución de nuestra especie.
Remontando la mirada tiempo atrás para identificar las primeras señales de
lo que a la postre ha venido a conocerse como mundialización, con Wallerstein
(1999) y su propuesta conceptual de expansión del sistema capitalista mundial
dando lugar a lo que denomina el “Moderno Sistema-Mundo”, se debe destacar
el comienzo de la ampliación capitalista con la expansión de las coronas ibéricas
ocurrida a partir del s. XV, y todo lo que implicó el encuentro entre mundos hasta
entonces mutuamente desconocidos, lo que dio origen a nuevos patrones
civilizatorios que marcaron de manera singular nuestras identidades y
configuración social, al tiempo que desencadenó diversas consecuencias en
ámbitos tan variados como el cultural, racial, político, religioso, sociológico y
económico.
Otro tanto se puede subrayar en el surgimiento y desarrollo de la Revolución
Industrial como paradigma que marcó de forma sustantiva la vida de la población
planetaria en tanto significó rotundos cambios en la producción, el trabajo, el
consumo, los hábitos generales de vida en sociedad, entre muchos otros
aspectos.
No obstante, en el último medio siglo asistimos a los cambios más vertiginosos
y abarcadores nunca antes vividos, debido a que nos zarandea la más
estructuralmente transformadora situación, que dicho en palabras de Castells, la
actual revolución tecnológica con su carácter presuroso desde la década de los
80’ del recién finalizado s. XX, es la más profunda y envolvente de todas, porque
ocurre e incide en la más humana de todas las actividades humanas: la
comunicación (Castells: 2001, 305).
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Asiste la humanidad entonces, no a una época de reformas o cambios de
determinada y particular naturaleza, sino a unas transformaciones tales, que nos
empujaron en poco menos de tres a cuatro décadas hacia la mayor y globalizante
transformación de todos los parámetros y magnitudes de las interrelaciones, con
incidencia contundente en el mundo laboral, científico, recreacional y así en la
totalidad de los ámbitos.
En tal sentido y frente a un entorno que cambió profundamente, las ciencias
sociales ameritan replantearse las categorías, conceptos, definiciones con los
que venía interpretando el acontecer. Necesita asimismo repensar su cuerpo de
ideas para reinventarse de modo tal que pueda aprehender de forma efectiva el
mundo presente con sus singularidades, éstas que nos han llevado, en palabras
de Renato Ortiz, a “otro territorio” hasta ahora desconocido e imprevisto, y que
obliga a una revisión de las ciencias sociales partiendo del supuesto de la
“existencia de procesos globales que trascienden los grupos, las clases sociales
y las naciones” (Ortiz: 1998; 2004).
En el presente artículo se propone pasar revista a esta necesidad, identificar
nuevos conceptos, categorías y paradigmas teóricos que permitan ser eficientes
en el análisis a los cientistas sociales en medio de la ola de cambios estructurales
que mueven el foco de observación, el objeto de estudio, así como apuntar y
destacar el requerimiento que por estos motivos, encierra en un exigente dilema
al pensador social de este tiempo.
METODOLOGÍA
Este estudio es de carácter teórico y asume como metodología el análisis
documental, dando lugar a una perspectiva de orientación cualitativa en su
abordaje. El presente artículo es un fragmento de un trabajo más amplio sobre
la mutación o redimensionamiento del objeto de estudio en las ciencias sociales
y en cuyo debate intervienen numerosos autores de distintas disciplinas.
DESARROLLO
Debate encendido (referencias teóricas)
Desde los pasos iniciáticos de los estudios sociales, ya Emile Durkheim a
finales del siglo XIX mostraba preocupación por la complejidad de un campo de
conocimiento que gestiona y pretende interpretar, comprender, así como explicar
hechos, acontecimientos y procesos del ser humano en la dimensión individual
y colectiva. Campo en el que el observador forma parte de lo observado, con
toda la subjetividad que esto puede implicar y siendo además que, la cambiante
actuación humana no se puede abordar desde una perspectiva lineal de leyes
universales como ocurre en otros campos del conocimiento como las ciencias
naturales, por ejemplo; ya que no hay en el devenir de la historia un progreso
unidireccional.
Se sabe del esmero de Durkheim por tratar de delimitar el área de estudio de
lo social dando lugar a lo que denominó las reglas del método sociológico, con
lo que trató, entre otras cosas, de separar esta rama del conocimiento de la
entonces reinante y generalizadora filosofía. Lo que no advertía en 1895 el
pensador francés es que no bastaría con ponderar “los hechos sociales como
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cosas” ni establecer la idea de los acontecimientos o procesos sociales como
“representaciones colectivas” para dotar al pensador de esta área de las
herramientas que le permitieran procesar los desbocados cambios por venir; y
más aún las variaciones y las hondas modificaciones como las que ahora se
experimentan en el espacio de las sociedades.
El presente estudio asume la globalización como un proceso multidimensional
de homogenización que abarca todos los órdenes del quehacer humano y las
consecuentes interrelaciones del conjunto de la sociedad. Aunque de suyo este
acontecimiento es multifactorial, se destaca en el presente artículo que tal
fenómeno tiene como catalizador el tema de la ciencia y la tecnología con su
revolucionaria escena de innovación, y en especial en cuanto a la irrupción
tecnológica con su estela de impacto insondable e incidencia envolvente en los
procesos comunicacionales y de socialización.
Queda claro que no se restringe esta mirada a la exclusiva expansión del
sistema económico capitalista, que ha dado lugar al precepto de una economía
mundializada desde la perspectiva de la producción y la ampliación casi ilimitada
del comercio multinacional, sino que más bien se hace énfasis en la emergencia
de un nuevo patrón civilizatorio, con el surgimiento de una nueva acepción de
nuestra cultura, a la vez mundializada como desterritorializada, al tiempo que
preservando el acervo de lo local, en una dinámica de constantes flujos y reflujos.
Aunque escapa del ámbito de este escrito, resulta imposible obviar que el
suceso envolvente al que se hace referencia no se encuentra exento de
polémicas, sino más bien en el centro de ellas, por lo que ha desatado el más
intenso y encendido debate sobre una característica que al parecer le es
intrínseca: la contradicción.
Por eso Atanasio Alegre (2003) remarca el escenario de la globalización como
el de una gran paradoja, entre el bienestar que propugna y la profundización del
malestar en gran parte de la población planetaria que a su vez genera. Tal
contradicción también la observa Guiddens (2000) al darle al mismo tiempo peso
a la virtud en innovación tecnológica del proceso, así como también a los riesgos
ecológicos que cada vez más nos agobian. Stglithz (2002) con una mirada
focalizada en la vertiente económica, no duda en resaltar el malestar
considerándolo producto de un obsceno irrespeto a las asimetrías entre las
naciones por parte de organismos multilaterales de financiamiento en el sistema
económico mundial. Fander Falconí Benitez (2017) también muestra su recelo
en medio de la recia discusión advirtiendo la “codicia indeseable” del
consumismo ilimitado en una escalada industrializadora que no se detiene ante
la necesaria como imprescindible preservación medioambiental, por lo que
susodicho industrialismo desaforado está trayendo severos daños expresados
en el cambio climático por un lado, y en una repercusión aún mayor que Falconí
llama “cambio global”.
La deliberación y la controversia se encuentran en pleno auge, como uno de
los asuntos centrales que ocupa al campo politológico, sociológico y económico
dentro de las ciencias sociales en el devenir del presente siglo
2
. En tal disyuntiva,
2
Sobre este asunto crucial, ha marcado pauta reciente el aporte del profesor de la École d´ Économie de
París, Thomas Piketty, a través de su célebre texto El capital en el siglo XXI, Madrid, Fondo de Cultura
Económica, 2015, en el que coloca de relieve el espinoso tema de la inequidad en el sistema capitalista
en boga a escala mundial.
Su razonamiento central, demostrado con cifras, tendencias, estudio de ingresos, patrimonio y otros, es
que los ingresos producidos por el rendimiento del capital son mayores que los ingresos producidos por
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el término equidad sale a la palestra como uno de los grandes desafíos
contemporáneos. Pero más allá de la natural polémica de estas tensiones
desatadas, producto de las incongruencias que surgen por el impacto variable y
discriminado del hecho globalizador, lo cierto e incontrastable es que en la
conformación social se vive el surgimiento de circunstancias disruptivas que dan
paso a inéditas tesituras en las interrelacionales humanas.
Esta nueva situación trae consigo la necesidad del abordaje multidisciplinar,
al tiempo que ensancha el foco de trabajo y el asunto a interpretar en los eventos
sociales. Es lo que Cristina Puga (2009) califica como el “nuevo momento” de las
ciencias sociales, caracterizado por una considerable ampliación de los temas
de estudio, así como el fortalecimiento de la investigación en esta rama del
saber, gracias a la creación de redes de conocimiento interinstitucionales e
internacionales, así como, de acuerdo a la afirmación de la investigadora
mexicana, el uso equilibrado de elementos empíricos.
Este nuevo escenario en el que se encuentran las ciencias sociales tiene una
manifestación de mayor presencia en las últimas dos décadas del siglo XX y el
desarrollo de lo que va del XXI, superando las coyunturas postconflagraciones
mundiales, por cuanto el lapso que aquí se resalta ha estado contundentemente
marcado por los sorprendentes avances en materia tecnológica y su ya señalada
incidencia poliabarcante, con la evolución de sistemas de información y conexión
digitales que han desembocado en un deslumbrante tejido de redes sociales, lo
que a su vez trae como resultado una sociedad, la nuestra, hiperconectada,
hipercomunicada e hiperinformada, con todo lo que esto supone.
Podríamos incluso estar ante el surgimiento de un nuevo lenguaje con inéditos
códigos, el de las redes (más allá de los anglicismos y el nickname, o el avatar
como identidad virtual), de nuevas esferas de convergencia como la que Pablo
Escandón Montenegro (2017) denomina “transmedia”, aduciendo a una nueva
opción gracias a la dimensión digital, de generar y consumir contenido ahora en
plataformas multimediales, así como la emergencia de nuevas plazas de
encuentro, ya no físicas, donde lo virtual es la nueva realidad, gracias al reino
cuasi infinito y de auto creación permanente de la world wide web (www).
Diversos autores coinciden en identificar a la actual como una nueva escena,
con rasgos y características singulares. La especialista Puga subraya así que los
grandes cambios ocurridos en este tiempo han impulsado eso que denomina “el
nuevo momento” para la rama de las ciencias que ocupa este trabajo; por lo que
la investigación social se ha visto obligada a renovar el instrumental analítico
para entender los desencadenantes que ha traído consigo esto que llamamos la
globalización.
Al revisar las diversas reflexiones sobre este punto, destaca en la presente
observación crítica y línea de análisis lo que Aníbal Fort denomina el “importante
trabajo de revisión categorial de las ciencias sociales” que por su lado hace el
autor Renato Ortiz (2004,10), quien pone el acento en la construcción de nuevas
identidades a partir del fenómeno envolvente que aquí se menciona.
Se identifica en la obra de Ortiz la observancia de una cultura que se
desprende del arraigo territorial o geográfico para dar paso a lo que el brasileño
designa como cultura mundializada, así como también a lo que denomina un
el trabajo, y al aumentar los primeros más rápidamente que los segundos, el sistema (capitalista) arroja
como resultado de su propia dinámica un incremento de la desigualdad, por cuanto los dueños del
capital acumulan en todo momento una mayor proporción de la renta.
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gusto internacional popular”, el que, vale la advertencia del autor, sólo puede
ser pensado en el contexto de la mundialización y ya no en el de Nación.
Estamos entonces ante una urdimbre en el complejo social, que amerita el
enfoque multidisciplinario propio de campos de estudios con fronteras que
dejaron de ser rígidas, para pasar necesariamente a ser permeables, “porosas”,
con compartimentos ya no estancos sino combinados, fluidos, de
complementariedad. Se trata entonces de lo multi e interdisciplinario como un
requerimiento metodológico forzoso e ineludible de este tiempo.
Es lo que Morin (1999) subraya como la indispensable contextualización para
pensar y plantearse cualquier problema correctamente, siendo que ese contexto
ahora es planetario, y de suyo complejo, porque está compuesto por diferentes
elementos que no se pueden aislar o separar uno de otro en el análisis. El desafío
de la globalidad es asimismo el desafío de la complejidad, de allí lo imperioso e
inexcusable de la mirada interdisciplinaria.
El economista y cientista social Luis Mata Mollejas (2007) emprende el asunto
subrayando el concepto de complejidad social, cuyo abordaje es apropiado si se
procura la interacción entre cuatro grandes líneas de pensamiento especializado
que el autor precisa en Filosofía e Historia (FH); Economía y Administración (EA);
Política y Sociología (PS), así como Psicología y Antropología (PA). Según Mata
Mollejas, si en el análisis de las ciencias sociales no se compendian los cuatro
grandes grupos de ideas mencionados, se habrá simplificado subjetivamente el
concepto de complejidad social.
Este fenómeno envolvente obliga a nuevas miradas con un formato
bidimensional en varios aspectos. Así por un lado, en el que el ser humano se
impone o amerita un enfoque binario porque tiene una mirada que la hace desde
su localidad donde es partícipe de valores propios de su zona, región de origen
o residencia, a la vez que en parte también integra una sociedad que comparte
valores, y en cierto modo, gustos planetarios. Así también en los países, siendo
que está en revisión analítica el concepto de Estado Nación, y se desliza hacia
la propuesta del Estado Región. Porque avanza de forma constante desde el fin
de la segunda guerra mundial, un mecanismo de regionalización (iniciativa
integracionista) entre las naciones en diversas zonas del planeta, a los fines de
mejor desempeñarse en el marco de la economía mundial signada por la
globalización.
La bidimensionalidad que impone el contexto en las personas es asumida por
Castell (2001) reparando en una nueva fuente fundamental del sentido social
basada en la búsqueda de identidad colectiva o individual, asignada o construida
ésta a su vez, mediante flujos globales presentes en la cotidianidad de este
tiempo. En consecuencia, corresponde reconocer un claro marco de
resignificación en el ámbito social, donde la revisión de buena parte de lo hasta
ahora pensado, sus esquemas y sus enfoques, constituye un evento necesario
y en cierto modo obligante.
Hace rato, desde el final del siglo anterior, la tradición intelectual está en
entredicho porque las categorías, conceptos y buena parte del cuerpo teórico
con el que se trabajaba el hecho social, perdió solvencia y eficacia para procesar
y calibrar los novedosos acontecimientos y fenómenos sucedidos en el marco
del fenómeno globalizador. Desde entonces también asistimos al vértigo de un
terreno movedizo.
Ya en esas décadas finales del siglo próximo pasado se discurría en estas
inquietudes. Alvin Tofler (1980) propone conceptos que sean capaces de
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explicar realidades que ya entonces percibe tangibles pero que no encuentran
correspondencia en la enunciación teórica previa: indusrealidad, para hacer
notar que el auge industrial en ciertos conglomerados construye realidades
imposible de ser ignoradas, con nuevas dimensiones y estructuras; prosumo,
refiriendo con esto a una etapa del consumo en el que el consumidor pasa a una
dimensión activa, propositiva, y saja con su intervención (la mas de las veces
pasiva) las tendencias del mercado; telecomunidad, refiriéndose con ello a la
comunidad compuesta ya no por un espacio geográfico compartido, sino por una
teleaudiencia en torno a un producto audiovisual particular; psicósfera, ambiente
psicológico del habitante de nuestros días donde interactúa la tecnología
(tecnósfera), la era informativa que nos envuelve (infósfera) y sus vectores
sociales que transversalizan la vida en colectivo (sociósfera).
El ritmo de cambio en lo social no ha hecho sino acelerarse (Guiddens:
2000,13), de modo que en el transcurso de nuevos estudios se podrá estar
hablando de “sociedades preexistentes” refiriéndose a aquellas previas al auge
de la innovación tecnológica y consecuentes dinámicas que en estas páginas se
mencionan. En el escenario en cuestión, a las ciencias sociales les corresponde
una tarea fundamental para descifrar, percibir adecuadamente, asimilar,
entender y explicar la era que está en desarrollo.
Renovación de conceptos
Si decimos que podríamos estar asistiendo al surgimiento de una nueva
civilización con unas características, modos y hábitos que le hacen singular,
¿tenemos descifradas las claves que la definen, la tipifican y le otorgan su
especificidad?
Por otro lado, si la comunicación que como la evidencia cotidiana lo demuestra
se multidimensionó, confiere ahora como nunca un rol protagónico al individuo y
crea una nueva plaza pública de encuentro que en efecto nos ubica en una nueva
espacialidad, ahora digital, frente a tamaña realidad ¿comprendemos esta nueva
dimensión y tenemos los conceptos adecuados para asirla, calibrarla y digerirla?
además, ¿para actuar en medio de ella en consciente comprensión del fenómeno
que estamos atravesando?
¿Tenemos el arsenal metodológico y conceptual para atender la
bidimensionalidad apuntada en este escrito, donde lo global y lo local, flujo y
reflujo se yuxtaponen, tanto para las personas, grupos, como para los países, y
que sea competente para superar lo que Puga asume como la relativa
incapacidad de una ciencia social surgida en los países occidentales
desarrollados, para explicar realidades profundamente distintas, en particular en
los países africanos y asiáticos?”, donde además se entrecruzan aspectos
religiosos, de género, de concepción de la familia y conceptos como desarrollo,
Estado, contemporaneidad?
Desafíos para el abordaje de lo social
Visto lo anterior, el fenómeno omnímodo que nos ocupa conmina a dar, en la
línea de reflexión de Renato Ortiz, la revisión necesaria.
Con tal examen y exploración abrir espacio a nuevas concepciones capaces
de redimensionar convencionales categorías y conceptos como “clases
sociales”, “Estado”, “territorio”, “cultura”, “identidad”, “modernidad”,
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“descentralización”, “Nación”, entre otros; ya que, para decirlo en palabras del
citado autor, “son poco rentables desde el punto de vista analítico, porque pasan
a tener una validez restringida” a la hora de ayudarnos a comprender y explicar
la realidad emergente a la que en el presente trabajo hacemos mención.
Identificación de la coyuntura, conclusiones y recomendaciones
Presenciamos ahora una escena en la que el mundo en cierta medida es una
red de sociedades interdependientes, con el condicionamiento que tal realidad
imprime a la vida y esfera común de los seres humanos, y de los países.
Esto obliga a las ciencias sociales a repensarse y hacer una revisión profunda
de toda su tradición intelectual, resignificar sus conceptos, categorías y
postulados teóricos (así como crear otros nuevos), sin que esto se traduzca en
que los anteriores han de desaparecer, pero puestos a la luz de los
acontecimientos globalizantes que marcan de manera definitiva la vida de la
humanidad en el mundo coetáneo.
Las ciencias sociales, debe admitirse, están avanzando. Se ha iniciado el
camino, por cuanto por ejemplo existen desde ya un nuevo conjunto de
conceptos, categorías, términos y hasta ángulos de enfoque que son parte del
quehacer científico en el ámbito social y que incorporan con la actividad
intelectual en gestación, nuevas aproximaciones a conceptos como son
hibridación cultural, cultural tecnológica, cultural económica, cultura
desnacionalizada o desterritorializada, cultura mundializada, culturas masivas,
multiculturalismo, desterritorialización del espacio, gusto internacional popular,
modernidad-mundo.
Asimismo han entrado en ese evento de novedades axiomáticas conceptos
como sociedad global, glocal o glocalidad, sociedad red o sociedad mundial, alta
modernidad, estandarización de los gustos, homogeneización, sincronía de
hábitos, variaciones identitarias, relaciones intercivilizatorias, espacio
transglósico, memoria colectiva mundial, mercadeo global, atmósfera
globalizadora, hiperconexión, hipercomunicación, hiperinformación, mirada
binaria global-local, multidimensionalidad, entre varios otros.
Se recomienda en futuros trabajos profundizar en este aspecto, ya que
convendría el progreso de estudios que logren avanzar el mayor trecho posible
en la recategorización y reconceptualización, para con esto abonar terreno a los
fines de lo que podría ser un florecimiento de las ciencias sociales a la sazón de
los desafíos que ahora enfrenta, en especial debido al mundo cambiante donde
nos encontramos, siendo que nos invade desde una comunicación extendida
que lo copa todo, hasta nuevas formas de interrelación y organización de la
sociedad en lo cercano, en lo regional y en lo mundial.
Se trata de reajustar la mirada, para mejor identificar, observar y comprender
el objeto de estudio que se ha transfigurado ante nuestros ojos.
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